A veces el dolor abrasa por dentro y sientes frío...
El aire acondicionado me envuelve, es como un cuchillo afilado que me corta los brazos. Una cámara de aire helado que me aisla de mi propia fiebre. Mientras te pienso te siento aquí y el fuego me asfixia. Pero siento frío... Un sentimiento gélido de soledad que va creciendo conforme pasan los segundos...
Esta noche se hace densa, la soledad amordaza mis palabras aunque fluyan estas líneas de una herida abierta.
Nunca pienses que no pensé en ti lo suficiente. Sólo dejé correr el aire para que pudieras respirar... Ahora que no te tengo se me clava la noche más que nunca, y quizás el ayer del que huyo me persigue aún más de cerca... Gana terreno. Se palpa su oscuridad... Si caigo me atrapará como ya lo hizo. Correré todavía más.
La idea de un abrazo diluido en ese aire, irrespirable ya, me basta para recordarte aquí, en el lugar exacto donde nacen mis palabras.
Esta noche se hace eterna… Y tu ausencia se hace presente en la imagen de un beso, el que nunca te he dado.
A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente,
pero con ganas de morir.
Paseando por las calles,
todo tiene igual color,
siento que algo echo en falta
no sé si será el amor.
Me despierto por las noches,
entre una gran confusión.
Esta gran melancolía
está acabando conmigo,
siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol.
Las estrellas por la noche
han perdido su esplendor.
He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor,
y no he hallado mas respuesta,
que espejismos de ilusión.
He hablado con las monta as
de la desesperación
y su respuesta era sólo
el eco sordo de mi voz.
En un lugar donde nada existe, donde nada es, me hallo evaporándome por momentos, como si fuera el resto de un mar que antes existió.
Pero ya no existo, no soy, no me veo. Me miro y no me veo... En mi interior hay un fósil por corazón, que se agrieta con el tiempo.
Inexistente, me acerco a observar y me río: mi vida en imágenes.
Algo me ha echado de allí y me convierto en un cristal transparente. Sólo me traspasará la luz. Tu luz blanca. Luz inmaterial que me abrasa. Sólo espero desaparecer del todo en el último destello...
Y lo espero con la paciencia de quien espera en la barra a que le sirvan su primera copa.
Desapareceré pero siempre quedará mi esencia esparcida en millones de partículas...