Escritos nocturnos

martes, 16 de enero de 2007

$>Sed

Un vaso de agua cristalina y pura. Lo visualizo en mi mente: lo deseo... Pero no tengo agua en casa. El grifo deja correr la que detesto: sabe demasiado a cloro, tiene un sabor fuerte y contiene además metales nocivos.

Mi necesidad por el agua es tal que mi corazón se acelera arrítmicamente mientras el lado oscuro de la noche enciende una bombilla olvidada dentro de mi ser: me deshidrato.

Gotean los minutos humedeciendo mi imaginación con la imagen clara que poseo desde mi niñez del agua pura y la idealizo todavía más: AGUA CLARA.



El nivel de hidratación baja todavía más. Me seco hasta un límite peligroso en que desaparecen los animales y se agrieta la tierra resquebrajando toda esperanza.

Y es que llega un punto en que la acción de parpadear escuece: mis párpados arañan como abanicos rotos las córneas de mis ojos.

Y entre tanta sed, el recuerdo del sabor líquido de un beso, pues los besos, a veces, también quitan la sed...

Necesito beber, mientras la publicidad en un spot publicitario me muestra a litros mi sueño inalcanzable hoy.

Mañana iré a comprar agua del Pirineo, del valle de Benasque.






Publicado por zaral @ 1:49 | 0 Comentarios | Enviar