Me han contratado!
Sí, ayer me llamó una amiga que estaba al corriente de mi situación de parada para decirme que en la empresa que ella trabajaba necesitaban a alguien urgentemente. Esta mañana he ido a la ETT correspondiente en cuanto han abierto y tras rellenar un papel a los cinco segundos me han dicho:
-¿Te importaría empezar esta misma tarde?
Yo a bolos.
Sin pensar he contestado:
-Perfecto.
Y dicho y hecho. He firmado el contrato y por la tarde allí estaba yo en un polígono industrial. El edificio era frío y de dimensiones descomunales. Nada más entrar, una señora quería impedirme el paso, pero he seguido avanzando mientras mi amiga me abría el paso. No terminaba de andar. Eso era inmenso. Hemos subido unas escaleras y no he dado crédito a lo que han visto mis ojos. Toda una planta llena de ordenadores y gente haciendo llamadas a discreción: teleoperadores. Sí ese es mi actual trabajo. Me he convertido en una teleoperadora con nombre ficticio “Ana X” para a los clientes morosos de una conocida caja de ahorros e informarles del descubierto de sus cuentas corrientes… Madre mía, cómo les entiendo. Sobre todo a los que no deben mucha cantidad pero a pesar de ello no pueden pagarla. Creo que han podido sentir mi empatía hacia ellos, ya que apenas me han respondido mal, y si ha llegado el caso en seguida se han bajado del burro…
Pobre gente: algunos me han contado historias. Una mujer desesperada me decía que ella estaba incluida en la cuenta de su hijo, que era quien debía el dinero, pero se había quedado en el paro y no podía pagar… Justo ahora que se había quedado embarazada su mujer.
Y yo ¿de qué lado estaba?
Anda, que no me ha pasado veces el tener que ir corriendo a mi oficina a ingresar dinero porque me ha llegado un recibo del móvil y estoy sin blanca.
Ya se sabe que la vida de estudiante en paro no da para mucho.
Creo que voy a estar estudiando toda la vida a este paso. ¿Quién me mandaría meterme a hacer el doctorado? Pues empiezo en febrero…