sábado, 09 de septiembre de 2006
De noche, en mi ataúd sonrío con una copa en la mano.
Hay espacio aquí para ti.
Pero te preguntas de dónde puedo sacar un buen licor.
La sociedad te juzga sin piedad. Pero tú, superior a todos, como yo, te haces invencible.Sin trabajo, en el paro... Por ser buena. Demasiado buena, pero sin su aprobación (por otro lado, lo prefiero).
Miran tu curriculum (no pone Derecho ni Empresariales). No les sirves:
-¿Que estudiaste qué? ¿Y eso para qué sirve?:
-Cuando elegí nunca pensé en el dinero, contesto.
-¡Ahhh, idiota! ¡No haber estudiado marketing! Hay que vender, consumir... ¿lo tuyo para qué sirve? ¿para qué sirves?
- Me gustaría investigar, hacer una tesis (por placer) de literatura actual sobre algún escritor anónimo. Colaborar en alguna revista de crítica literaria (sin cobrar, sólo por placer) con opiniones auténticas, no basadas en el sucio negocio de las editoriales: con esto pasa igual que con la música... Miles de grupos ensayan en locales de mala muerte, y si dan algún concierto entre semana en algún garito, llevan a sus amigos emocionados. Llenan las barras del local, y el dueño, que se iba a tocar las narices esa noche, se llena los bolsillos con ojos codiciosos, y da a estos pequeños soñadores las migajas: 60 euros, para que se tomen algo. No lo hacen por dinero, lo hacen por el placer de subir a un escenario. A menudo acaban con la batería rota (hay que poner un parche): -vaya, 20 euros... Pero ellos ríen y entre todos pagan ese parche y aún sobra parte del bote para tomar unas copas.
Todo esto, obviamente, no se lo he dicho. Lo he pensado en un microsegundo.
-¿Tienes aficiones?
-Sí. Me encanta escribir (otra vez la mala cara).
- ¿Y a qué has venido aquí? Tu perfil no encaja. ¿No prefieres los deportes de aventura? Aquí también vendemos ropa deportiva, aparatos para hacer abdominales,... Tienes pinta de deportista, quizás encajases más en esto.
No puedo evitar reir. Ahora veo a mi entrevistador como lo que es, ¿quién le daría el puesto para hacer entrevistas? No tiene ni idea. Y sonrío: me lo imagino sudando en una cinta de correr, con la corbata colgando.
- Tal vez...