Escritos nocturnos

sábado, 25 de junio de 2005

$>El licántropo

fotos.miarroba.com

Ayer sentía la necesidad de correr con todas mis fuerzas sin ninguna dirección en particular. Que nadie pregunte por qué, pero estaba enfadada, y la furia salvaje me obligaba a andar deprisa sin una dirección clara. Y así estuve más de media hora, furiosa, intentando ver esa gran luna que habían prometido en los informativos, para fotografiarla. Pero no...

Lo mejor que encontré fue un hombre con ganas de sexo. Lo vi en sus ojos. Me pidió un cigarro como quien pide un polvo, y sería mi cara de media sonrisa la que le debió de alentar en su perseverancia, porque tras decirle amablemente que no fumaba y continuar mi marcha me volvió a llamar, esta vez mucho más fuerte, con voz desesperada de "no te vayas por favor, espera", casi un aullido...

Pero yo ya no escuchaba, o aparenté estar despistada y apreté el paso con un miedo indecible. Tenía miedo de ese hombre que exudaba sexo animal por los poros. Tenía miedo de lo que tantas mujeres temen y eché a correr sin disimulo tomando la Avenida de Goya. Nadie en la calle. Ni un alma. Y el recuerdo de ese hombre lobo me aturdía. Tal vez no era una tontería eso de la licantropía. Tal vez la luna sí estaba más grande de lo normal... Se veía, redonda, abarcando todo el cielo para dejar constancia de su presencia. Por fin la pude contemplar y enmudecí a pesar de estar callada. Si hubiera querido hablar no habría podido, lo sé. El aullido de otro perro humano quebró la noche en dos, y tomé la dirección que lleva a mi casa con una sensación extraña.

Llegué despacio, sin hacer ruido, descalzándome para no despertar a nadie. El calor estos días era una constante y ayer no podía ser menos. Cuando me metí en la cama tras abrir la ventana estaba tan cansada que nada más tocar las sábanas con los pies empecé a dormir antes de haberme acostado. Pero mi sueño duró muy poco. Me despertaron unos alaridos histéricos que querían apoyar mis pensamientos sobre la licantropía. Un grupo de varias personas destrozaban canciones en la calle y aún tardé en dormirme hasta que se perdieron y en mi mente se terminó de dibujar un licántropo, todavía hombre, pidiéndome sexo abiertamente, sin disfraz pseudoinocente de cigarro...

Noche buenas noches y a dormir...
Publicado por zaral @ 3:52 | 0 Comentarios | Enviar